Historia

El Colegio Manjón de Palma es, hoy en día, un centro educativo que ofrece las etapas de Infantil, Primaria y Secundaria y que mantiene una identidad propia muy vinculada a la idea de escuela activa y al compromiso con la continuidad de un proyecto educativo arraigado en la ciudad. Su historia no se puede entender sin tener en cuenta, por una parte, la figura que le da nombre y, por otra, el esfuerzo sostenido de diferentes personas para mantener vivo un modelo de escuela capaz de adaptarse a los cambios sociales y educativos sin perder su esencia.

El origen del nombre del centro nos remite a Andrés Manjón y Manjón, una figura muy relevante por su pensamiento pedagógico. Estuvo influido por la filosofía de Immanuel Kant y su concepción educativa se enmarca dentro de la tradición de la llamada Escuela Activa, iniciada por Pestalozzi y desarrollada, entre otras personas, por Maria Montessori. Desde esta perspectiva, la educación debía estar conectada con la actividad del niño o la niña y con una manera de aprender más viva, más concreta y más significativa.

Uno de los rasgos más destacados de esta pedagogía es la importancia del juego. Conviene remarcar que Andrés Manjón no inventó la idea de aprender jugando, pero sí la desarrolló de manera extraordinaria y la integró dentro del currículo de sus escuelas. El juego aparece como una necesidad propia de la infancia y como una vía eficaz para favorecer la comprensión y la retención de los contenidos.

Maria Literas y Gabriel Jordà fueron las personas impulsoras del primer proyecto escolar de nuestro centro de Palma. Como compartían la concepción de la escuela activa que representaba Andrés Manjón, decidieron dar al centro su nombre. Esta decisión no era solo un homenaje nominal, sino también una declaración de intenciones: el Colegio Manjón nacía con la voluntad de identificarse con una pedagogía activa, cercana al alumnado y abierta a una manera de enseñar que priorizaba la participación y la experiencia.

Ya en el año 2007, la escuela vivió el momento más importante y decisivo de su historia: su transformación en Escuela Cooperativa. El camino de la transformación del Manjón en una cooperativa, gestionada por el propio profesorado que trabaja en ella, no fue un camino fácil, pero el profesorado de la época asumió este reto con muchas ganas y esfuerzo, y acabó consolidando una escuela basada en la gestión democrática, la formación y el interés por la comunidad.

Por todo ello, la historia del Colegio Manjón de Palma puede leerse como la de un proyecto educativo que se inspira en una tradición pedagógica concreta, que toma forma a partir del impulso de Maria Literas y Gabriel Jordà en los años sesenta y que ha sabido sobrevivir gracias a la adaptación y al compromiso colectivo. Desde la elección de un nombre cargado de significado hasta el paso al modelo cooperativo en 2007, el centro ha ido construyendo una identidad propia dentro de la realidad educativa de Palma. Aún hoy, el Colegio Manjón sigue presentándose como un centro al servicio de la comunidad educativa y fiel, en lo esencial, a la idea de que educar también es hacer posible un aprendizaje vivo, activo y con sentido.